¿ És la extinción una elección, o simple adaptación ?

La era de globalización que vivimos en estos instantes, ha traído consigo un avance exponencial en la generación de información e inteligencia colectiva consecuente de la misma. Gracias a una gigantesca infraestructura de información, hemos podido vencer en cierta forma la fiscalización cultural que existió durante tanto tiempo; como limitante natural de la comunicación que heredamos cuando nos comunicábamos aún menos.

Antes de que pudiéramos tener acceso a la tecnología y a la información, el mantenernos en ignorancia fue el detonador por excelencia, de un mercado que hasta hace algunos años era controlado exclusivamente por altas esferas económicas, todos aquellos quienes heredaron el poder y lo pudieron mantener por medio de manipulación mediática o “mera suerte”.

La era de la información ha traído consigo mentalidades mejoradas, para las cuales no todos los sectores estaban listos, industrias que eran volátiles desde el principio a la ebullición de un conocimiento que hiciera denotar lo innecesario de dichas industrias, en sus respectivos dominios han conocido la extinción con gran rapidez, muchos de ellos aún luchan desesperadamente por innovar lineas de producción y mejorar servicios, ocasionalmente sin éxito debido a que no pudieron controlar la atención de la población.

Tendencias y modas que eran famosas de pronto ya no lo son más, obligando a los fabricantes e investigadores a adoptar un modelo de innovación constante que muchas veces cae en simple mediocridad, enfocándose en complacer los caprichos más simples y mundanos de una sociedad hambrienta por sentir cualquier tipo de “novedad y placer”, le convenga o no. Todo esto con el único afán de financiarse y sobrevivir, por más ingenuo e innecesario que sea todo su objeto de negocio, peor aún, que represente una pérdida de tiempo al enfocarse a cosas sin ningún tipo de trascendencia. Aquellas que no hicieron esto, encontraron la extinción.

Bajo esta misma línea, muchas industrias y escuelas de vital importancia para nuestra sociedad, como lo son las artes; sucumben por completo al verse incapaces de sostenerse y adaptarse a las exigencias desproporcionadas por parte de una sociedad malacostumbrada a las drogas mentales fabricadas por millares, ocasionando que grandes ideas de valor terminen en pura entropía y extinción como lo han hecho cientos de especies de mamíferos únicas e invaluables al verse desposeídas de un ecosistema donde coexistir, que luego llenamos de automóviles chatarra o por burdas islas de basura flotante… aberrante.

Nos hemos olvidado de donde venimos sin recordar que equivale a olvidar hacia donde vamos.

Ahora todo el mundo tiene licencia para perder el tiempo y de manera automatizada con una serie de aparatos que para empezar, son parte de la misma sacudida global de tendencias, renovándose algunos hasta 1 vez por mes, logrando apenas sobrevivir usando el consumismo para financiarse, esto es, capitalizando su duración en la corta atención de la población a través de técnicas de control de conductas masivas por medio de publicidad, investigación la cual sea como sea se fundamenta en que: El capitalismo se alimenta de capitalismo, sin importar el costo. Las que no se “adaptaron” a esta “regla” conocieron la extinción.

La humanidad se encuentra observando todo un espectáculo de fuegos artificiales tirado en su honor, directo en su ego, quedando estupefacta y distraída por toda la ola de lanzamientos nuevos que hay por todo lado hechos para satisfacer su adicción a la azucar, mientras lentamente caen fuentes de cultura como la música, el teatro y la literatura; que para sobrevivir se han tenido que transformar en un vergonzoso circo sin dignidad, repletas de sandeces y simplezas inmerecedoras de atención alguna, subsidiando que la humanidad procrastrine ahora más que nunca sin parar de producir basura. No más miren lo más buscado en Google y lo más “cotizado” en Youtube. Es como despreciar la proteína pura que ofrece una pera y perfectos carbohidratos de las verduras, por unos cheetos transgénicos llenos de sal, vidrio y pimienta.

Por un momento podríamos vernos tentados en pensar que algo así nunca ha ocurrido ni ocurrirá nuevamente, pero no es así. Nos hemos olvidado de donde venimos, sin recordar que equivale a olvidar hacia donde vamos. Todo lo que vemos es un reflejo de nuestra fuente original, de nuestro principio, uno en el cual todo lo que tocamos lo arrebatamos, lo consumimos, lo destruimos y luego lo desechamos, caracterizado por una memoria selectiva donde siempre seremos “inocentes”.

El mundo en el presente, se asemeja a una adolescencia prematura en medio de una crisis de identidad y de las más graves de la historia, apresurándose a su propia extinción.

A pesar de tantos defectos mortales también existen oportunidades de redención, en lo referente a lo social, tecnológico y político. El canalizar todo este poder en -pro- de los valores trascendentales que debemos abrazar ahora más que nunca en esta época de gran corrupción.

Nuestra época, dominada por la información se ha transformado también en la era del compartir conocimiento de cordura – tal cual como si de heredar genética se tratara – buscamos una considerable parte de la humanidad, el replicar lo mejor de nosotros mismos de forma exponencial, como si de una lucha natural contra la corrupción y perversión de los valores más elementales a los que podemos aspirar los seres humanos se tratara.

Como parte activa en la sociedad, estamos mudando casi todo lo que eramos y creíamos; por un lado: todo lo bueno se ha perfeccionado, pero también, todo lo malo se ha acentuado. Hemos madurado muy poco comparado al crecimiento que hemos tenido. La humanidad como ser vivo no se libra de una de las fuerzas de la naturaleza donde “lo parecido se atrae” dando como consecuencia una división social catastrófica, ocasionada por lo diferencia de mentalidad que podemos encontrar de una persona a otra, siendo aún de la misma familia.

Son miles de seres humanos los que están rezagados en este instante a esta realidad, incapaces e inhabilitados en sillas ruedas imaginarias, con enfermedades imaginarias, con límites imaginarios, siendo víctimas de las peores mentalidades y movidos por las órdenes de “violentas mentes mediocres” que nos rodean, siendo ellos herederos de la violencia y agresividad, cual depredadores, en un mundo donde solo sobrevive el más “apto”, el más fuerte, el que más se parezca a un “yo” dominante. Son varios miles de años cuando le dimos bienvenida al mensajero del apocalípsis, cuando abrimos la puerta a la maldad, fuente predilecta de la extinción.

Tódo se permite más no todo conviene, si te consideras a favor del futuro, puedes entonces por nuestra parte, darte por acompañado en esta lucha por la supervivencia de los valores que nos mantienen cuerdos en un mundo con demencia.

Bienvenido & Salud