El Ruido del Mundo

Algo que me ha sorprendido en las últimas semanas, es el grado de dispersión social que ha aumentado en la red. Difícilmente se encuentran comunidades socialmente activas, lo que encuentras son un montón de rótulos y anuncios por todo lado. 

 Pero, ¿ Personas hablando y compartiendo ? Casi Ninguna.

¿Robots? No. Zombies.

¿ Qué disparó este fenómeno ? 

Leí el otro día un artículo que hacía apología a la: “apatía e indiferencia“, usando como justificación que – “el ser sociable hoy en día era digno de desconfianza” – dando por sentado que la “normalidad actual” es que la gente esté: sola, triste, deprimida pero sobre todo, amargada, llena de miedos y desconfiada. Y si hay una persona sociable cerca, es porque te quiere hacer daño de alguna forma, porque algo se anda entre manos.

De alguna forma llegamos a llamar bueno a lo malo, y a lo malo bueno.

¿ Cómo llegamos a eso ?

Mi teoría es que la población en general está moralmente golpeada por la ola de atropellos a la privacidad, los gobernantes del mundo se la han pasado fastidiándonos sin parar, hemos estado en medio de sus guerras los últimos años, tanto militares, económicas como mediáticas, hay muy pocas buenas noticias, hay demasiado “ruido”.

Tenemos muchos años enfrentando este fenómeno, los acontecimientos mundiales nos han marcado, nos han “infectado“. Hemos visto claramente la tendencia del “terror” y “zombie” los últimos años, porque como humanidad, estamos insatisfechos, amargados e infelices.

Este fenómeno fue estudiado por varias personas los últimos años, entre ellos una Dra. Sarah Lauro cuando estaba sacando su doctorado en la Universidad de California. La tendencia de las personas en impersonar zombies, es una realidad.

Como sociedad, tenemos una vida atrincherada, lejos de lo que una vez tuvimos. Encarcelados en cierta forma, encerrados en un campo de guerra. Esta es la forma en la que estamos intentando “adaptarnos” al medio.

Se dice que en un momento de nuestras vidas como seres humanos, fuimos nómadas; Llegábamos a lugares, consumíamos todo, derribábamos todo y cuando no había más por consumir, nos íbamos a otro lugar a repetir el mismo proceso, una y otra vez. Desde siempre fuimos desordenados y generadores de ruido a más no poder, siempre nos hicimos daño los unos a los otros, somos de esclavizar y hacer infelices a los demás, está en nuestra carne.

Todo el caos que nos rodea, es lo que llamo: el ruido del mundo.

La inestabilidad ha sido parte de nuestra historia y estamos lejos de llegar a tierra firme en muchos de estos aspectos. Como humanos, estamos en un caos constante, incertidumbre; lograr llegar a un punto de paz interior era y es un lujo reservado para unos pocos que han podido superar virus mentales.

¿ Cómo podemos enfrentarlo ?

El como lograr superar “la infección” requiere paciencia primero que todo. No es fácil ni rápido.

  • Estrellas en los cielos

Todd Carlson Photography

Foto: Todd Carlson 2003

Fue en 1872 cuando comenzó la era moderna de la electricidad, cambiamos la luz del cielo por la luz artificial, ya que, del no ver nada pasamos a poder verlo todo a cualquier hora del día, al menos “todo lo cerca”.

Ver hacia el cielo y las estrellas durante años fue nuestra guía, espejo y aventura, no solo en alta mar, sino para nosotros mismos, pues ver las estrellas del cielo, para efecto del contexto, equivale a poder ver hacia dentro de nosotros mismos.

Cuando nos llenamos de luz artificial, lo vimos bien por un tiempo, nos puso “felices”, podíamos producir 24/7 y sacarle provecho al día completo para nuestros propósitos aún en horas de total oscuridad, pero también, todo esto generó “ruido” y como consecuencia:

Fue muy tarde cuando nos dimos cuenta que estábamos perdiendo visibilidad de todo lo que acontece arriba en los cielos, por consecuencia, lo que acontece dentro nuestro.

La primera vez que experimenté esto fue bastante estresante, a mis 9 años pasaba horas mirando las estrellas en los cielos por las noches, cuando ya no pude ver una sola estrella luego de varias semanas seguidas, me provocó bastante incertidumbre, algo difícil de explicar y que perduró por varios meses; si no hacemos algo al respecto, nos veremos tentados a dar por sentada nuestra vida en ceguera y oscuridad.

Tenemos que apagar aquellos pensamientos que generen ruido y no nos dejan ver el norte de nuestra vida, debemos dejar de fortalecer todo aquello que perjudique nuestra capacidad de ver la realidad, y dejar que el cielo nos ilumine, apagando todo lo artificial, para identificar las estrellas que nos guían desde los cielos.

  • Soledad en la Tierra

lonely

Foto: Piotr Ciuchta

Para 1884, gracias al trabajo de Paul Nipkow, ya estábamos por empezar con los primeros televisores. Ya la BBC en 1927 los estrenaron como tal, fue todo un éxito, a excepción de una cosa:

Si bien, dicha tecnología nos ha ayudado en gran manera a desarrollarnos, ocasionalmente no es más que ruido y distracción que estorba para ver la luz de otras personas a nuestro alrededor.

De pronto, lo que salía por la pantalla fue más importante que lo que lo que pudiéramos ver en las personas cercanas a nosotros. Rápidamente se transformo en un portal de autoridad que por ser “impresionante”, nos hizo creer durante décadas todo lo que veíamos en la TV; siempre fuimos así, siempre fue una debilidad, siempre fuimos susceptibles al ruido, siempre fuimos nómadas, solo que ahora creamos, consumimos y posteriormente desechamos.

Llenarnos de cosas lo único que hace es hundirnos en soledad.

Tener demasiada variedad de opciones, ocasionalmente solo nos hace perder el tiempo.

Incontables historias de gran valor, únicas en nuestras vidas, se perdieron en el olvido porque simple y sencillamente no les pusimos atención.

  • Cien años después

El Internet y sus respectivas plazas son ahora la “iluminación” artificial, según datos estadísticos publicados por Google acerca de Youtube se puede constatar lo siguiente:

Se suben 100 horas de video a YouTube por minuto.

Se ven más de seis mil millones de horas al mes. Eso equivale a casi una hora por cada persona en la Tierra.

Ha sido algo progresivo, con el tiempo como que podemos distinguir la luz de la oscuridad, en medio de tanto ruido.

Mientras más ruido hay, más difícil se hace encontrar el valor de nuestro propósito en la tierra.

Tenemos demasiadas cosas que perturban nuestra atención de lo verdaderamente valioso. El ruido moderno son las “deudas interminables”, “trabajos que nos llevan a ningún lado”, un “sistema económico industrial que es incompatible con la realidad“, y muchísimas otras cosas que nos hacen andar en piloto automático, protegiéndonos de todo lo que nos afecta, pero que también nos hace incapaces de ver la luz en nuestra vida, los cielos, y el brillo en la vida de nuestros semejantes.

Por año, se estiman más de 50 millones toneladas de “RUIDO” (basura). Solamente USA desecha 30 millones de computadoras y en Europa un estimado de 100 millones de teléfonos, la Agencia de Protección al Ambiente estima indica que sólo se realiza reciclaje de entre un 15% y 20%, el resto se amontona en cementerios e incineradores. Computadoras, automóviles, plásticos…

computers graveyard - Google Search

Todo sucede en nuestras mentes.

En nosotros está el secreto para revertir todos los daños de esta desproporcionada capacidad de producción que ha cegado nuestra visión a lo verdaderamente importante en la vida.

Simplicidad, sustentabilidad, limpieza, humildad, inteligencia, ecología, paz, respeto y perfección.

Volver a la inocencia y confianza de no andar a ciegas por el mundo desconfiando de todos los demás, debe ser una prioridad. Salvémonos a nosotros mismos de todo el ruido moderno, se lo debemos a nuestras familias y amigos.  Una persona a la vez.